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Consejos a la hora de elegir mascota

La decisión de adoptar un ser vivo en nuestro hogar debe ser razonada y consensuada entre todos los miembros de la familia y no fruto de una insistencia machacona de uno de sus miembros (generalmente un niño). Está demostrado que el perro que se adopta sin habérselo planteado, con urgencia y en una situación un tanto “forzada”, es mayor candidato a presentar problemas o incluso al abandono.

La sociedad actual reconoce las innumerables bondades de la presencia de mascotas entre nosotros, pero también es cada vez más exigente hacia una “tenencia responsable”, tanto en términos de convivencia (limpieza de las calles, molestias por los ladridos, agresividad) como de protección animal (condiciones de alojamiento, crueldad hacia los animales, control de la natalidad).

En las sociedades más avanzadas los perros cuentan con unas mayores prerrogativas, pero acompañadas de unas obligaciones, para de esta forma poder ser considerados “ciudadanos modelo”, como ya existen en algunos países.. Un tópico muy extendido es aquel que relaciona la presencia de animales con personas solitarias, nada más lejos de la realidad y por ejemplo en Francia las personas que viven solas poseen un 15% perros y un 30% gatos; en el caso de las familias de más de 4 personas la presencia de perros asciende a un 70% y a un 50% con gatos.

Está fuera de toda duda las ventajas que representa un animal en el desarrollo emocional de un niño o incluso de un adolescente. Algunos psiquiatras analizan la relación ser humano-mascota descubriendo que en ocasiones es más fácil establecer vínculos emocionales con el perro que con otras personas (el perro siempre está dispuesto a acompañarnos, es un incomparable compañero de juegos, nos “escucha”, nunca nos juzga, nos ofrece la lealtad más intensa, sentimos que nos necesita, ...).

Un aspecto fundamental es que el animal nunca puede ser un sustituto de la familia o los amigos, tan importantes en el desarrollo psíquico de la personalidad, pero sí puede ser una buena ayuda. Un perro desarrolla en los niños el sentido de responsabilidad al depender de él la vida de otro ser vivo, debe preocuparse de su alimentación, de su salud, de sus paseos (siempre bajo la supervisión y con la ayuda de un adulto), y le obligará en alguna ocasión a renunciar a algo por tener que ocuparse de su mascota.

Por desgracia vemos con demasiada frecuencia hogares en los que tras la primera emoción inicial, los perros son desatendidos y recaen todos sus cuidados en las sufridas madres ya de por sí excesivamente atareadas.

Esta conducta produce el efecto contrario en el desarrollo emocional y del carácter en el niño, pues este no asume responsabilidades y desprecia el valor del cariño de su animal, que debería ser recíproco.

Sin lugar a dudas un ser vivo, especialmente un perro, puede ser un regalo inolvidable para un niño, pero ¡cuidado!, en este caso no podremos “tirarlo” al cansarnos de él como si fuera una pelota o un juguete estropeado. La adquisición de un perro condicionará en cierto modo nuestras vidas ya que los cachorros en sus juegos (al igual que los niños) podrán estropear ciertos objetos del hogar si no tomamos las precauciones oportunas; además tendremos que preocuparnos por su alimentación y salud, por los cuidados de su pelo (especialmente si es de pelo largo), ofrecerle los suficientes paseos y prever que si en vacaciones no puede acompañarnos, deberemos buscarle una residencia de confianza en donde alojarlo.

Los perros han sido utilizados como terapia en los niños con retraso escolar o dificultades de aprendizaje al estimular la responsabilidad, autoestima y mejorar las relaciones interpersonales. El contacto con los animales disminuye los sentimientos de soledad, crea un sentimiento de ser necesitado y querido, proporcionando la satisfacción de ser útil; desarrolla la confianza en uno mismo y enseña a asumir responsabilidades al cuidar al animal a su cargo. En la relación con otras personas el animal actúa como catalizador facilitando el contacto, disminuyendo la agresividad, ansiedad y el estrés; mejorando los estados depresivos y de soledad.

¿Cómo debería ser el perro ideal para un niño? Cuando un pequeño ve la posibilidad de tener un perro, rápidamente consulta en los libros de razas caninas y elige aquel que más le gusta, el cual casualmente suele ser un perro enorme, lleno de pelo y con un carácter muy difícil.

La elección debe realizarse en primer lugar atendiendo unas características lógicas (tamaño, tipo de pelo, carácter, etc) y una vez seleccionado un grupo de animales, dejar al niño elegir aquel que más le guste pues siempre existen unas cuantas razas o mestizos que se adaptan a esas características. El tamaño debería ser pequeño o como mucho mediano para que el niño pueda pasearlo, su carácter tranquilo, paciente, poco excitable, siendo por ello preferibles las hembras.

Insistiendo en la idea inicial, introducir una mascota en nuestro hogar seguramente será una gran decisión, pero debe ser tomada con meditación. Desde el centro de acogida animal se le asesorará sobre qué tipo de animal es el más aconsejable (en cuanto a especie, raza, sexo, etc).

Antes de adoptar a un animal debemosasesorarnos y conocer el animal que se adapta mejor a nuestras características y forma de vida.

 

Latenencia responsable de un animal implica saber y aceptar que:

1. Tendremos que administrarle una dieta equilibrada

2. Proporcionarle un lugar adecuado donde vivir

3. Tiempo y espacio para juegos y paseos

4. Una limpieza periódica

5. Una educación adecuada que facilite la convivencia con los demás

6. Necesita atención veterinaria.

7. Genera gastos

 

Los encargados del centro de acogida nos asesorarán sobre:

- Tipo de animal: perro, gato, etc

- Idoneidad de las condiciones personales y familiares: horario de trabajo, tiempo libre, viajes frecuentes, fines de semana, número de miembros en la familia, etc.

- Espacio y acondicionamiento necesario para cada tipo de animal

- Pros y contras de cada tipo de animal y elección de la más adecuada a nuestras condiciones.

- Gastos económicos que conlleva

- Cuidados sanitarios: vacunaciones, desparasitaciones, etc.

- Ventajas de la esterilización.

 

 


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